Una nueva franquiciada de Sensebene, inaugura un centro de tratamientos de estética, belleza y salud inexistentes hasta ahora en Alcorcón
La propietaria del nuevo centro especializado en estética corporal sin cirugía, de Sensebene, ubicado en la madrileña localidad de Alcorcón (c/ Parque Bujaruelo, 17 con entrada por C/Ministro Fernández Ordóñez), Mercedes Morales Real no ha huido de la competencia; al contrario, su flamante establecimiento está, pared con pared, con un No+Vello, y tiene un centro de belleza, con mayor número de tratamientos, ya no sólo depilación, doblando la esquina. “Nosotros tenemos un amplio abanico de soluciones y una gran calidad en nuestros tratamientos y en nuestra maquinaria, y por supuesto la inmejorable política de precios de Sensebene. Confío totalmente en mi equipo humano y en el resultado de los tratamientos, por eso podemos competir con cualquiera”.
Con más de 80 metros cuadrados de superficie, el nuevo Sensebene de Alcorcón dispone de cuatro cabinas: una para la cavitación y la presoterapia, otra para la depilación por luz fotopulsada, una tercera para todo tipo de tratamientos faciales y la cuarta alberga de momento la báscula y la máquina de vibrofitness. Además cuenta con un despacho, un office y los preceptivos servicios. El centro ha requerido una inversión que rondó los 90.000 €, porque ha sido necesaria una importante obra de remodelación. En cuanto a la zona elegida, esta emprendedora asegura que Alcorcón dispone de una de las mejores, si no la mejor, rentas per capita del sur de Madrid. “Además, la mía es una zona nueva, pero consolidada, con parejas de jóvenes, sin grandes problemas económicos, exigentes como consumidores, pero que saben valorar y que consideran la estética como una de sus prioridades”, explica esta emprendedora que cree conocer la razón de por qué la estética y la belleza son actividades en las que no ha descendido tanto el consumo durante la crisis: “Se trata de una compensación; ya que si todo es tan negativo a nuestro alrededor, por lo menos que nos veamos bien a nosotros mismos”.
No en vano, esta nueva franquiciada de Sensebene asegura que como usuaria asidua siempre se había sentido atraída por este sector: “Llegué a la conclusión de que a la fuerza tenía que tratarse de un negocio en alza, a pesar de la crisis, porque tanto al que yo acudía, como el resto, veía que estaban siempre llenos. Así que empecé a plantearme, hace aproximadamente un año, el tener mi propio negocio; pero me daba un poco de miedo principalmente la inversión necesaria, que pensaba que sería muy elevada, y los conocimientos precisos para estar al frente de un negocio de estética y belleza. En este sentido, la franquicia ha sido providencial, pues te permite iniciar un negocio por cuenta propia sin tener que emplear una inversión excesivamente elevada”. Y si finalmente optó por Sensebene, a pesar de la enorme oferta del mercado, es porque, por su forma de ser, “encontraba la decoración armoniosa, la estética zen, la tranquilidad del ambiente que se respira en sus centros como una ventaja competitiva. Se trata de centros que parecen exclusivos, para clientes de alto ‘standing’, y sin embargo disponemos de una política de precios imbatible”.
Desde el primer momento se ha sentido muy apoyada por la central. “La palabra que define realmente el trato que recibo sería ‘tutelada’. ¿No es ese apoyo continuo por lo que se supone que se firma una franquicia y se le paga a sus responsables unos ‘royalties’ todos los meses? Pues en mi caso nos han apoyado tanto en la búsqueda de la mejor localización para el negocio, como en las gestiones necesarias para la puesta en marcha de todo negocio nuevo; incluso me ayudaron a negociar el alquiler del local. Siempre han estado ahí, y sin resultar tampoco agobiantes”, concluye Mercedes Morales, quien es consciente de que abre a escasas fechas de la época comercial más floja del año. “Deseaba haberlo hecho antes, pero no quería dejar pasar la oportunidad de ir rodando el negocio, de acoplarnos todo el equipo –cuento de momento con dos esteticistas, Rosa y Elena, ambas diplomadas, en las que tengo una enorme fe para sacar adelante el negocio–, y además ir aprendiendo con el día a día, y brindando información a los clientes, con palabras, como yo digo, que entienda todo el mundo; ya que lo que a veces echa para atrás a la gente son las expresiones tan técnicas que se usan y los nombres, a veces un tanto extraños, de los tratamientos, que parecen más caros de lo que son y hasta dolorosos, cuando no es así”.
