
Medidas anti-crisis: TOP TEN
Finalmente, al unísono (Gobierno y sociedad) han asumido que estamos en una situación económica realmente muy complicada. Durante estos largos dos años se han hecho todo tipo de fintas y planteamientos. El problema es que han adolecido de una gran “carga política”, pero han carecido de la visión y praxis necesaria.
Se han regulado una serie de medidas que pretenden solucionar los males de la economía española, inmersa en la realidad global y sobre todo en la de la UE que obliga a Estados como España, Portugal y Grecia a un mayor esfuerzo, ya que su situación se considera mucho más delicada y la contaminación al resto de la UE es evidente y temida.
Ciertamente, todavía falta “grandeza” y objetividad para atacar los grandes cánceres globales y locales: la realidad financiera con problemas endogámicos estructurales (llámese ley de cajas o de valoración de activos o endeudamiento por compra de deuda publica…), falta de flujo crediticio y apoyo a los autónomos y familias. La realidad empresarial, con una evidente falta de competitividad e inversiones en desarrollo o I+D, y la complicidad en EREs inhumanos, no siempre justificados.
La realidad laboral, sin reformas estructurales e incentivos a la creación de empleo, a la productividad, y a la formación continua. Y, sobre todo, la realidad de falta de gestión responsable, controlada y generosa de los recursos del Estado haciendo aguas en las 17 autonomías y en las 100.000 normas que impiden actuar en un mercado de forma positiva. Por todo ello, coincido con muchos expertos en que las medidas tomadas son parciales, muy limitadas, no dudamos de su bondad como “analgésicos económicos”, pero no van al fondo del problema, ni son el trampolín de un país cuyos parámetros de deuda, paro y herrumbre política y empresarial necesitan de revulsivos profundos para generar negocios y materializar una verdadera apuesta por salir de esta crisis.
Lo cierto es que España necesita replantearse todo su modelo productivo, es necesario un cambio de paradigma, pero sin abandonar a su suerte las bases que han conformado su PIB. Creo que es importante poner foco en diversas áreas que son claves, para mantener un equilibrio entre un nivel de cambio necesario y un nivel de mantenimiento:
Creo que en cualquier proceso de cambio que abordemos, es interesante no sólo centrarnos en áreas a “remediar” (que suelen ser las más evidentes), sino también en aquellos aspectos que es relevante mantener y/o en su caso mejorar desde su base: un equilibrio necesario entre cambios puramente remediativos (a corto plazo) y cambios más generativos y desarrollativos a largo plazo, que supongan la adopción y el aprendizaje de nuevos “modelos mentales”, para abordar nuestra realidad económica, política y empresarial.